Hola,
soy Dani.
No tengo un estudio con fondos blancos ni pido que os pongáis a posar en medio del campo. Me meto en vuestra boda como un invitado más — uno que lleva una cámara y un ojo entrenado para pillar los momentos que importan.
Mi trabajo empieza mucho antes de vuestra boda. Quiero conoceros, saber de qué os reís, qué música va a sonar, quién va a llorar en la ceremonia. Cuanto más sé, mejores fotos hago.
Y sí, el nombre viene de algún sitio. 🥃
Capturo lo que pasa, no lo que se posa.
Soy uno más en vuestra fiesta, no un extraño con cámara.
Las fotos tienen alma porque yo también la pongo.
Una boda no es un catálogo
Los fotógrafos "clásicos" os sacan al jardín durante 45 minutos para haceros 200 fotos posadas que parecen de un catálogo de trajes. Yo no hago eso.
Prefiero estar donde está la acción: en el baile, en el bar con los amigos del novio, en ese rincón donde la abuela le da un abrazo que vale más que cualquier pose.
"Tu boda ya es perfecta. Yo solo la congelo."